Valores

FUNSALDE tiene seis valores fundamentales que son centrales a su identidad y lo que aspira a ser.
- Somos cristianos
- Estamos comprometidos con los pobres
- Valoramos las personas
- Somos mayordomos
- Somos socios
- Somos sensibles
Somos cristianos
Reconocemos a un solo Dios; Padre, Hijo y Espíritu Santo. En Jesús descubrimos el amor de Dios a través de su muerte y resurrección y encontramos nuestro llamado al ministerio.
Siendo Jesús el centro de nuestra vida individual y corporativa, nos esforzamos por imitarlo en su identificación con los pobres y los oprimidos; en su interés por la familia, en especial por los niños y las niñas; en su respeto a la dignidad de los hombres y las mujeres; en su desafío contra actitudes y sistemas injustos; en su llamado a compartir recursos con los demás; en su amor por todas las personas sin discriminaciones o condiciones; en su ofrecimiento de una nueva vida mediante la fe en él. Nos comprometemos con esa fe sin dejar de ser sensibles a los diversos contextos en los cuales expresamos esa identidad.
Estamos comprometidos con los pobres
Servimos a los pueblos más necesitados de la tierra, a aliviar su sufrimiento y a promover la transformación de su condición de vida, que atiendan sus necesidades fisicas, mentales y espirituales.
Trabajamos con los pobres viéndoles como participantes activos y personas que pueden dar y de las cuales otras pueden aprender y recibir.
Valoramos las personas.
Nuestra prioridad son las personas y no el dinero, las estructuras, los sistemas u otros mecanismos institucionales.
Respetamos la dignidad, el carácter único y el valor intrínseco de todas las personas: Los pobres, los donantes, los equipos técnicos y sus familias, las juntas directivas, los voluntarios y toda persona con la cual interactuamos en los procesos de gestión del desarrollo
Somos mayordomos.
Los recursos a nuestra disposición no nos pertenecen. Son un depósito sagrado de parte de Dios, por medio de los donantes, para los pobres. Somos fieles al propósito por el cual se dan recursos y los administramos en una forma que produzca el máximo beneficio para los pobres.
Somos abiertos y objetivos en nuestro trato con los donantes, comunidades con proyectos, gobiernos, público en general y entre nosotros mismos. Nos esforzamos por proyectar una imagen pública que sea fiel a los principios que sustentamos. Buscamos la consecuencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Rendimos cuentas mediante estructuras adecuadas para alcanzar niveles altos de competencia profesional.
Somos mayordomos de la creación de Dios y actuamos en maneras que restauren y protejan el medio ambiente.
Somos socios.
Somos miembros de la confraternidad de Visión Mundial, la cual trasciende fronteras legales, estructurales y culturales. Aceptamos las obligaciones de participar juntos, compartir metas y rendir cuentas mutuamente.
Afirmamos nuestra interdependencia y nuestro deseo de ceder a la autonomía como algo necesario para lograr el bien común. Somos socios con los pobres y los donantes en un ministerio compartido; promovemos la unidad en el cuerpo de Cristo; contribuimos con la misión integral de la iglesia y mantenemos una posición de colaboración y una actitud abierta hacia otras organizaciones humanitarias.
Somos sensibles.
Ante emergencias que amenazan la vida cuando nuestra participación sea necesaria y apropiada. Estamos dispuestos a asumir riesgos inteligentes y a actuar rápidamente. Hacemos esto partiendo de la experiencia y sensibilidad que requiera la situación dada. Reconocemos también que, incluso en medio de una crisis, las víctimas tienen contribuciones qué aportar a partir de su experiencia.
Somos sensibles en un sentido diferente ante carencias sociales y económicas complejas y de raíces profundas que exigen un desarrollo sostenible y de largo plazo. Mantenemos los compromisos necesarios para que esto pueda darse.
Fomentamos la innovación, la creatividad y la flexibilidad. Mantenemos una actitud de aprendizaje, reflexión y descubrimiento con el fin de crecer en comprensión y destrezas.


